Mantenerse o morir.

Cada vez es más habitual, cuando vamos a enviar un mensaje por Whatsapp de error y se quede a la espera con el eterno reloj. Esto volvió a ocurrir el sábado, WhatsApp dejo de funcionar. La asiduidad de los colapses es propia de aplicaciones recién lanzadas al mercado, que aún se están adaptando, por lo que no da buena imagen de negocio.

Además ha llegado en el peor momento, un sábado de puente festivo, casualmente cuando mas mensajes se mandan como resultado del tiempo libre. Una pequeña decepción más para el usuario. ¿Cuál será la gota que colme el vaso? ¿Qué provocará el paso a otra App con servicios similares?

Esta vez, la rápida respuesta a través de su cuenta en Twitter (@wa_status) les ha salvado, donde se aviso que los servidores se habían caído y se solucionaría lo mas rápido posible. Y así fue, el colapso no duró ni una hora. Pero la sola existencia de una cuenta en Twitter creada para anunciar fallos no proporciona confianza, ¿por qué no hacerlo desde la cuenta oficial de la App? Aquí es donde aparece la parte positiva de la cuenta, el servicio de atención al cliente que surge como respuesta a los posibles fallos individuales de cada usuario, y a cualquiera obtener una explicación a tiempo puede calmar los nervios. Y como resultado, un cliente conforme.

En esta ocasión la repercusión en las redes no fue tan sonada como hace un mes, donde Twitter se inundo de comentarios, quejas y bromas, muchas bromas, de los usuarios que sufrieron el corte del sistema. Que a veces sirven como desahogo para todos aquellos que durante el tiempo de caída de los servicios no pudieron enviar y recibir mensajes a través de esta plataforma.

Con broma o no, pero son muchos los que gradualmente se van pasando a Line, su gran competidora. Les diferencian 50 millones de usuarios a favor de WhatsApp, a estas alturas de la lucha no se pueden permitir estos fallos. Y más cuando Line es mucho más que un servicio de mensajería, se ha convertido también en una red social donde la empresas se publicitan, informan, y hacen ofertas.

Renovarse o morir. O al menos mantener la calidad y el espíritu con el que nació, facilitar la vida y proporcionar ahorro a todos sus usuarios. Fue la primera en surgir, pero no tiene por que ser la primera en morir.

Mantenerse o morir.

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